Pinocho quiere ser un niño de verdad. Y está dispuesto a arrancar de otros todo lo que le falta. Creado por Geppetto para acompañar a su nieto James, el muñeco desarrolla una obsesión por su nuevo amigo y por el cuerpo humano. Bajo la influencia de un siniestro grillo, ese deseo se convierte en una búsqueda brutal: piel, ojos y carne para dejar de ser de madera. El clásico cobra vida en su versión más sangrienta y oscura. Y cada pieza que Pinocho necesita tiene un dueño.